martes, 9 de junio de 2015

Ámola Doyle, música de autor


Pocas cosas hacen levantar las pulsaciones de un moribundo domingo por la noche. El pasado 29 de mayo fui testigo de uno de esos momentos en donde se detiene el tiempo para que disfrute el alma.
 
Eran cerca de las 21 horas cuando llegue a Café Dumas. Un cálido lugar en la bella ciudad de Monte Grande. Allí se respira buena música y exquisita comida. Ni bien crucé la puerta, la noche se volvió mágica. La mística comenzó a hacer su trabajo. 
 
Sobre el escenario esperaban los instrumentos de la banda responsable de mi presencia en el lugar. Tomé mi mesa por asalto y me relajé. El amor sentado frente a mí, la música y un excelente vino fueron parte del buen momento que intento relatarles. Todos los sentidos estaban a flor de piel. 
 
La banda de sonido de la noche fue Ámola Doyle, ellos se definen como “música de autor”. Refinados y sentidos sonidos latinoamericanos que surcan el aire y quiebran la monotonía de un domingo cualquiera. Ámola Doyle dejó su huella en lo profundo del corazón de los presentes. Música nuestra, con olor a lluvia y tierra mojada. Acordes con aroma a pasto recién cortado. Música ejecutada con gran sensibilidad.
 
Los responsables de invocar a los ancestros de nuestra tierra fueron Leandro Tornello en voz, guitarra y cuatro. Facundo Lombardi en voz, guitarra, ronroco y charango. Julián Abrego encargado de la percusión, el clarinete y coros. Carolina Mior en violín. Alejandro González en guitarra y coros más Christian Guerrieri en bajo, contrabajo y coros. Ellos dicen que "Ámola Doyle no tiene muchos sueños: con uno sólo le alcanza para dormir". La sencillez y la humildad de estas palabras se reflejan en lo emotivo de su música.

Los instrumentos fueron acompañados con el ensamble armónico de las voces de Leandro y Facundo. Sin dudas, el punto más alto del show fue cuando la lengua Quechua se apoderó del escenario en el tema “Imamantataq". Una canción de cuna escrita para el joven Fausto, hijo de Facundo. 
 
La música de Ámola Doyle, la comida, el ambiente y la buena compañía en Café Dumas cerraron una semana diferente, de ensueño. Los que vivimos aquella noche, nos fuimos a descansar con una sonrisa en los labios y algunas caricias en el alma. Con un beso de buenas noches. 
 
Si todavía no lo hicieron, los invito a escuchar esta banda. Se las recomiendo. Una linda propuesta para cualquier día de la semana. Inclusive, un domingo. 


https://www.facebook.com/amoladoyle

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